Artículos en Prensa

En esta sección podéis encontrar artículos sobre La Esperanza publicados en prensa nacional y internacional.

Voluntarios trabajan con esperanza de reducir el abandono escolar en Granada

Mercedes Zaragüeta

Un grupo de 75 voluntarios asegura “luchar cada día” por ayudar a más de 2.000 niños de barrios empobrecidos de la Gran Sultana, como se conoce a la ciudad colonial de Granada (sureste), con el fin de reducir los niveles de abandono escolar en Nicaragua y elevar sus expectativas futuras de trabajo……..

 

Voluntarios despiertan “esperanzas” en Granada • El Nuevo Diario
13 Ene 2015 … Los filántropos pertenecen a “La Esperanza Granada”, una organización sin ánimos de lucro que ha puesto su mirada en las escuelas rurales …
http://www.elnuevodiario.com.ni/nacionales/339123-voluntarios-despiertan-esperanzas-granada/

Nicaragua Dispatch – Nicaragua – March 2014

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ABC Newspapers – Blaine, Minnesota, USA – March 2013

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The Westfield News – Westfield, Massachusetts, USA – February 2013


The Sun Post – Brooklyn Center, Minnesota, USA – December 2012


Tico Times – Febrero 2011

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TRADUCÍON EN ESPAÑOL DE TICO TIMES

Un programa ayuda a granadinos a cursar estudios universitarios.

Publicado: Viernes 18 de febrero de 2011. Por Ciaran Tierney.

Un programa de becas posibilita a adolescentes seguir estudiando.

La Foto: Ayudando en secundaria: Pauline Jackson en el centro, desde La Esperanza Granada, están posibilitando que estudiantes granadinos como Lourdes García a la izquierda o Dimas Ulloa a la derecha, tengan la posibilidad de cursar estudios universitarios, gracias a su programa “ayudantes”. Por Ciaran Tierney./ Nica Times.

GRANADA. El final del curso académico del 2010 ha supuesto un hito en la vida de dos jóvenes estudiantes nicaragüenses que van a ser los primeros graduados universitarios de un innovador programa que posibilita a niños de familias pobres asistir a la universidad.

Para ser aceptados en el programa, los estudiantes tienen que terminar la secundaria y estar dispuestos a ayudar a otros niños en su aprendizaje durante los años de estudios universitarios.

El Programa de Becas Universitarias, desarrollado por La Esperanza Granada (una organización sin ánimo de lucro) en 2008, permite a los estudiantes recibir una pequeña ayuda de 80 dólares al mes. A cambio, se comprometen con trabajo de voluntariado con otros niños de comunidades rurales a las afueras de Granada, cinco días a la semana.

Estos satisfechos estudiantes o “ayudantes” asisten a sus clases en la universidad durante los fines de semana.  Las tasas universitarias están incluidas en la beca.

Los recién graduados Lourdes García y Dimas Ulloa ya estaban siendo becados para sus estudios universitarios cuando se incorporaron al programa “ayudantes” hace dos años. Y su éxito finalizando sus estudios ha sido una fuente de alegría en sus comunidades.

Los ayudantes sirven de enlace entre un equipo de 30 o 40 voluntarios europeos y norteamericanos, y las escuelas rurales donde colaboran para La Esperanza Granada.

Después de cinco años de estudio, García está a punto de graduarse como arquitecto a final de mes mientras que Ulloa lo será en ingeniería civil. García comenta que ella es sólo la tercera persona de su comunidad, La Prusía; en tener la oportunidad de asistir a la universidad. “De otro modo, habría sido muy difícil para mis padres poderme enviar a la universidad” nos dijo. “Hay algunas becas universitarias basadas en resultados, pero muy pocas. Muy pocos de mi barrio consiguieron llegar a la universidad, como máximo tres porque es una comunidad muy pobre”.

“Ahora, me gustaría seguir estudiando. He solicitado un curso de post-grado. Después, ¿quién sabe? Si tengo la oportunidad de trabajar en Costa Rica, por ejemplo, lo aceptaría porque hay muy pocas oportunidades aquí en Nicaragua” comenta. García está muy agradecida a los patrocinadores que le dieron la oportunidad de ser arquitecto. Para ella, el programa ayudante, es una gran oportunidad de dar a los niños algo a lo que aspirar para esta comunidad pobre de las afueras de Granada. “Me encanta trabajar con los niños en las escuelas porque son muy divertidos” nos dice. “Les gusta decirme que también quieren ser arquitectos. He tenido que estudiar mucho sin apenas tiempo libre pero ha merecido la pena”. “Mi vida no volverá a ser igual y me entristece tener que despedirme”.

Ulloa ha llevado a más de 500 niños de ocho escuelas a revisiones bucales como parte de su papel de ayudante durante los últimos dos años. Está deseando empezar a trabajar como ingeniero civil. “He enviado mi curriculum vitae a diferentes empresas y no me importaría trabajar en cualquier lugar” nos dice. “Me alivia que hayan pasado los cinco años de estudio y que ahora dispondré de más tiempo”. Durante los dos últimos años ha trabajado con los niños en comunidades rurales de lunes a viernes, mientras asistía a sus clases universitarias en Granada de 8 de la mañana a 5.30 de la tarde cada sábado.

Su logro de asistir a la universidad ha forjado en este joven de habla pausada y procedente de una familia humilde; un modelo a seguir para esta zona empobrecida de Granada.

“Me encanta trabajar con los niños, el modo en que te abrazan y el alboroto que arman cuando llegan a la escuela” nos dice. “También disfruto organizando actividades como jugar al fútbol”.

Para más información: www.la-esperanza-granada.org


Connacht Tribune – Enero 2011

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TRADUCÍON EN ESPAÑOL DEL Connacht Tribune

Artículo publicado en The Connacht Tribune el viernes 14 de enero de 2011

Trabajar como voluntario en el extranjero relativiza nuestra crisis.

Nuestro reportero Ciaran Tierney escribe de enriquecer nuestro tiempo trabajando para los pobres de Nicaragua.

Por Ciaran Tierney.

No muchas personas vuelven a casa por Navidad con el corazón encogido, pero habiendo sido tan reconfortable la experiencia de voluntariado en Nicaragua durante los tres meses anteriores, que mis sentimientos eran contradictorios durante mi largo viaje de vuelta a Galway el mes pasado.

Hacer voluntariado en el país Centroamericano, la tercera parte final de mi año sabático, ha supuesto para mi una de las principales experiencias de mi vida. Fue increíble como la parte de una parada en mi carrera profesional que yo más había temido, se volvió la más reconfortante.

Después de haberme hecho un experimentado buceador en Tailandia y mejorado mi comprensión del español en el País Vasco, sentí que era el momento de dar en la tercera parte del año. Pero había leído tanto acerca de la criminalidad y la pobreza en Centroamérica que estuve apunto de cancelar esta tercera parte de mi aventura mundial. ¡Menudo error habría cometido! Durante más de tres meses, tuve mi base en la bonita ciudad colonial de Granada, ayudando a una pequeña organización,La EsperanzaGranada; que colabora en la mejora de la educación de ocho comunidades rurales.

Impresionado al principio por las condiciones de vida de esta gente desesperadamente pobre, muchos de los cuales viven en pequeños cobertizos aunque las temperaturas diurnas alcancen los 30 grados. Me incorporé a un equipo de entre 30 y 35 voluntarios de todos los lugares del mundo que son a agasajados con la bienvenida de los locales.

Había otra voluntaria irlandesa, una profesora de treinta y tantos de Wexford y la ciudad incluso tenía un pub irlandés llamado O´Shea´s, regentado por Tommie Griffin de Dublín. Tommie de 74 años, había vuelto a casa después de toda su vida en Estados Unidos pero no conseguía establecerse por lo que optó por abrir un pub en Nicaragua hace tres años.

“La Esperanza” , como su propio nombre indica, intenta dar esperanza  en un país que clama ayuda. De todas las Américas, solo Haití que sufrió un devastador terremoto y un brote de cólera en 2010, es más pobre.

Devastada por años de guerra y estancamiento económico, fue raro estar en un lugar con tantas carencias (pero rico espiritualmente) mientras que se habla tanto de “crisis” en casa. En Nicaragua prácticamente nadie se puede permitir comprar un coche y no es atípico ver toda una familia de cinco o seis en una bicicleta. La gente aún usa los burros y carros, hay muy pocas oportunidades laborales y mucha emigración y aún así, la gente parece feliz.

Mientras que nuestros equipos de voluntarios salían a las escuelas a dar tutorías individuales, clases con computadoras y de inglés, además de practicar deporte con los niños y niñas desfavorecidos, ellos y sus familias también nos enseñaron a nosotros mucho sobre el valor de la comunidad y sacar lo mejor de la vida.

Incluso cuando viven con gran deleite la oportunidad de usar una simple computadora durante 40 minutos una vez a la semana, a los niños y niñas nicaragüenses les encanta salir y jugar. Hacen partidos con bolas hechas con bolsas de plástico liadas e improvisan bates con ramas de los árboles.

No existe el concepto de “extranjero” en la cultura nicaragüense, así que los padres no tienen miedo de dejar a sus pequeños jugar fuera. En los masificados autobuses o en los taxis, los niños pasan de unos a otros hasta donde hay un asiento libre para ellos. La gente habla entre sí todo el tiempo.

El reggaeton y la música salsa suena a todo volumen de los sistemas de sonido de los autobuses pues en Nicaragua se asocia el silencio con la tristeza.

Solo el 30 % del alumnado nicaragüense termina sus estudios de primaria y los embarazos adolescentes son algo extendido en el país, por lo queLa EsperanzaGranadaconcentra sus esfuerzos en asistir la educación de un nivel básico.

La organización patrocina los estudios de secundaria de 90 niños y niñas. Además 11 “ayudantes” trabajan a tiempo completo paraLa Esperanzapor 80 dólares al mes siendo además becados para asistir a sus estudios universitarios los fines de semana.

Mi trabajo supuso hacer videos del trabajo del voluntariado, organizar sus encuentros semanales y sacar las computadoras de las escuelas en las que el júbilo de los jóvenes las estaba aplastando…

Antes, aprendí el valor de la aceptación y la paciencia cuando un intento de conexión mediante Skype con una escuela en Estados Unidos falló. El alumnado, tan expectante al principio, simplemente se encogió de hombros y continuó con otras cosas. En el Tercer Mundo, las cosas que aquí en Irlanda damos por hechas, no siempre funcionan. Durante seis meses a la misma hora cada semana, intentamos la conexión hasta que un día, diría que de un modo mágico; funcionó. Finalmente los siete pequeños de 8 años tuvieron la oportunidad de intercambiar información con jóvenes de San Luis (EEUU). Se divirtieron mucho intercambiando sus nombres, colores favoritos, comidas o animales con los chicos y chicas de Norteamérica. Yo habría abandonado, pero una de las más experimentadas voluntarias me enseñó la importancia de la determinación tranquila. Semana tras semana intentó conseguir la conexión y que funcionase. El júbilo de las caras de los niños fue contagioso e hizo que la larga espera mereciera la pena.

A algunas clases asistían hasta 60 niños y a la mayor parte de nuestro voluntariado se le asignaba trabajar con cuatro o cinco que se habían identificado por necesitar un poco de ayuda extra cada día. Es de realzar como los lazos crecían entre el alumnado y el voluntariado que principalmente venía de Norteamérica y Europa.

En las escuelas nicaragüenses se da muy poca competencia entre el alumnado. Los dos o tres mas brillantes contestan todo y no lleva mucho tiempo para los menos aventajados el quedarse atrás.

Al voluntariado se le pide que tenga un nivel intermedio de español y que tenga un compromiso de al menos dos meses para que puedan establecer lazos con el alumnado.

El voluntariado da a los niños, muchos de familias numerosas o monoparentales; la atención personal que anhelan y sus padres increíblemente nos dan la bienvenida cuando visitamos sus casas para hacer los deberes del grupo de apoyo en tareas. Puede que tengan muy poco pero eran generosos hasta el exceso.

Para los niños y niñas, los “ayudantes” eran maravillosos modelos a seguir. Trabajaban en las escuelas de primaria de su zona, sirviendo de enlace con el profesorado, asistiendo al voluntariado extranjero y lo más importante de todo, mostrando al alumnado que no hay límite para lo que pueden conseguir. Trajeron a casa el verdadero valor de la educación, algo que yo, siempre había dado por hecho. Ver como estos adultos de solo veinte años querían ser profesores para ayudar a los niños en su propio deprimido vecindario, y también ver la luz del aprendizaje en los niños cuando comprendían algo nuevo era tan reconfortante…

No se podía superar la diversión que había en la oficina de La Esperanza y cuanta esperanza tenían en el futuro estos empobrecidos jóvenes. Prácticamente ninguno de los niños de estas comunidades había asistido a la universidad antes.

Su optimismo parecía estar en marcado contraste con la desesperación encontrada de vuelta a Irlanda cuando leí las noticias sobre el rescate del FMI en Noviembre. Esto copó titulares incluso en Centroamérica.

Fue una lección de humildad descubrir, durante mi última semana; cuanto disfrute obtenían los jóvenes empleados de una simple comida fuera en el Tip-Top, el equivalente nicaragüense del Supermac´s. Para estos jóvenes, salir a comer fuera es un lujo raro que quizá disfruten una vez al año.

Vivir en la ciudad durante tres meses fue una gran forma de mejorar mi nivel de español pues además pude recibir clases particulares por 3 dólares la hora.

Fue también una buena forma de hacer amigos con gente de todo el mundo por ejemplo Alemania, España, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido. El abanico de edades y nacionalidades entre mis colegas era increíble, desde las caras frescas de jóvenes de 18 años comenzando su vida hasta profesores jubilados sexagenarios que aportaron su amplia experiencia en las escuelas.

Socializábamos juntos en La Calzada, la bonita calle peatonal de la ciudad y organizábamos excursiones fuera los fines de semana.

A finales de noviembre, hubo muchas emotivas despedidas al final del curso escolar nicaragüense.

Vivir en Nicaragua, me enseñó que produce un gran júbilo ayudar a otros y que la población pobre del planeta merece tener alguna esperanza. Los habitantes locales me recordaron la importancia de la comunidad y la amistad como extensión de la familia, saberse relajar y como divertirse con muy poco. Lecciones para ser custodiadas como un tesoro en estos tiempos turbulentos.

TRES PIES DE FOTOS:

El reportero del Connacht Tribune, Ciaran Tierney con una de nuestras empleadas, Belkys durante sus tres meses de voluntariado en Nicaragua. Belkys, madre soltera de 20 años, trabaja para La Esperanza a cambio de una beca para asistir a la Universidad.

La plantilla nicaragüense mira como uno de los niños disfruta de la primera conexión a través de Skype entre su escuela y estudiantes de Estados Unidos el mes pasado.

Voluntarios trabajando con niños en una escuela nicaragüense.


Waves Magazine 2009

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Traducíon en Español de Waves Magazine

El siguiente artículo fue publicado en inglés en el periódico nicaragüense Waves Magazine en el año 2009. A continuación reproducimos una traducción del mismo lo mas fiel posible.

Desde los años ochenta, las condiciones de extrema pobreza en un país destrozado por la guerra, ha guiado a una corriente de voluntarios de todo el mundo a visitar Nicaragua. Desastres naturales como terremotos y huracanes, incrementan la necesidad de ayuda y muchos organismos internacionales han enviado un flujo continuo de trabajadores voluntarios.

Junto con las mas importantes como UNICEF, US PEACE CORP, Bancos de microcréditos, etc, ahora hay algunas organizaciones nicaragüenses de voluntariado afrontando necesidades locales en el nivel más básico.

La Esperanza Granada es una de ellas. Constituida casi por casualidad en 2002, cuando unos pocos viajeros mochileros dijeron al dueño del albergue local: “Podemos ayudar”, ahora ha crecido hasta convertirse en una importante oferta educativa en areas rurales de la periferia de Granada.

Cada mañana unos 40 jóvenes y no tan jóvenes voluntarios dejan la ciudad en autobús, bicicleta o andando para atender las escuelas rurales. Una vez en ellas, dedican el tiempo con los niños en ciclos de primaria, impartiendo tutorias individualizadas sobre las habilidades básicas de lectura, escritura y cálculo.

Los niños de hogares que no son mas que chozas hechas con poco más que madera y plástico o cuyos padres luchadores normalmente los mantienen ocupados con tareas de casa: recogida de leña, cuidando a los más pequeños, ayudando a lavar la ropa, etc; tienen la oportunidad de conseguir, a través de los voluntarios, atención individual y apoyo en sus primeros momentos de aprendizaje.

Ahora, tras siete años desde el comienzo, La Esperanza Granada, trabajando unicamente con voluntarios (que no pagan ninguna cuota) y donaciones no solicitadas; se las ha arreglado para construir 12 nuevas aulas muy necesaria, reformar otras 8, instalado vallas, y columpios para escuelas, y pagado los sueldos de profesores de apoyo y niñeras.

Más de 70 niños reciben becas para cursar estudios preuniversitarios en la ciudad de Granada y 10 jóvenes reciben escolarización universitaria para estudiar durante los fines de semana, junto con un programa para trabajar en las escuelas junto a los voluntarios durante la semana.
Ahora trabajan en ocho escuelas públicas que tristemente se hallan desabastecidas, pero con la ayuda y colaboración de otros grupos, los voluntarios de La Esperanza Granada, han sido capaces de llevar a cientos de niños a dentistas y facilitarles gafas si las necesitaban. Alrededor de 1.200 niños han recibido premios el Dia Internacional de la Infancia, que disfrutaron entre juegos y diversión.

Se ha llevado a los niños a excursiones para visitar por primera vez la ciudad de Granada. En un país donde se estima que solo el 30 % de los niños termina la educación primaria, crearles interés por el aprendizaje es fundamental para mejorar las oportunidades de la empobrecida juventud de las areas rurales.

Molly Abraham, voluntaria británica, dice que ha sido una experiencia increíble comprobar in situ como uno puede causar tal impacto en las vidas de estos niños. Preparada para volver a casa después de tres meses en Granada, ha prometido continuar como una ferviente animadora de La Esperanza con objeto de incrementar la cantidad de ayuda que pueden dar.

La australiana Pauline Jackson, directora de operaciones durante los cuatro últimos años dice que la actitud positiva de los voluntarios y la buena disposición de otras personas para contribuir con una organización que no usa fondos donados por Administraciones son las claves del éxito de La Esperanza Granada.

Si visitas Granada, llama a la oficina de este grupo de inagotables trabajadores en la calle Libertad, solo a manzana y media del Parque Central, una manzana al norte de la calle Calzada. Dos veces a la semana llevan a las personas interesadas a visitar una de las escuelas y los pueblos rurales. También tienen cestas donde puedes dejar ropa usada o material escolar.

Autora: Pauline Jackson


The Nicaraguan Post – 9 Julio, 2008

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Traducíon en Español de Nicaraguan Post

La Esperanza celebra el Día de la Infancia en continuo progreso.

La Esperanza celebró el Día Internacional de la Infancia con gran éxito. Este año, los voluntarios han participado en los festejos de seis escuelas y gracias a la generosidad de aquellos que durante el año donaron muñecas y regalos, se entregaron alrededor de 800 premios para que cada niño tuviese algo especial. Durante esa semana, La Esperanza Granada, asistió a la inauguración de tres nuevas clases en Las Camelias. Representantes de la Fundación Kamal que sufragó prácticamente la mitad de los costes estaban allí así como la alcaldesa de Granada y representantes del Ministerio de Educación. Ha sido una emotiva ceremonia y gratificante al contemplar el resultado de tanto esfuerzo. La capacidad de la escuela ha aumentado de 208 a 270 niños una vez que el aula nueva esta finalizada. En Salomón de la Selva la construcción continúa y estará terminada para que los niños empiecen en sus nuevas aulas para el 15 de Julio cuando terminan las vacaciones por tormentas. Muchas personas han contribuido en este proyecto de construcción, la donación más reciente ha sido de 1.000 $ de la Escuela de Primaria de Crooked Creek en los Estados Unidos y 3.300 $ de nuestro vicepresidente Mark Turner para terminar el proyecto. Muchos voluntarios se marchan, como es natural, al final de cada trimestre. Pero otros nuevos los sustituyen para ayudar. Comenzando el 30 de Junio, La Esperanza Granada, usa un sistema especial de aprendizaje y actividades en grupo para niños escogidos de 1º y 2º curso que se están quedando atrás respecto a sus compañeros. 38 niños participan de esta actividad y cada uno tendrá su “propio” voluntario durante dos semanas. Un grupo de voluntarios se ha involucrado en la planificación y puesta en práctica de esta actividad y ponen todo su empeño para que sea un éxito. Además, el 30 de Junio ha sido designado oficialmente como el día del maestro en Nicaragua. Los profesores locales, hacen un gran esfuerzo con muy pocos recursos para obtener también buenos resultados. La filial alemana de Loreal, ha enviado una gran donación de bienes, en su mayor parte juguetes pero incluía muchos artículos que resultaron ser maravillosos regalos para los profesores. Kat Coiner-Collier llegó con dos maletas llenas tanto de cosas para los niños como de CLOTHES FOR THE SHCOOL SALES, Kyle (Miguel) Virgien trajo materiales para manualidades muy útiles, Nerea Schniewind trajo material escolar igual que Paulette Sokolow. Esperanza recibió donaciones a través de PayPal de Lisbeth Patrone ($ 185), Romeo Kienzler ($ 25), y de Lane Haywod ($ 100). Doortje trajo 100 euros de José y Herman Couwenberg y Ria Van Den Hout. Además muchos viajeros se acercaron a nuestra oficina trayendo tanto ropa FOR THE SHCOOL SALES como material escolar. La Esperanza Granada está trabajando con dos nuevas colaboraciones este mes, la primera, con The Children´s Wellness Fund (Fondo para el Bienestar Infantil), desde Esperanza hemos enviado nuestro primer voluntario a enseñar inglés en las escuelas con las que colabora en la isla de Zapotera, y un segundo con Luis Wiggan quien está intentando organizar una liga infantil de béisbol para niños de escuelas rurales.


The Guanacaste Journal – Costa Rica – 4 Julio, 2006

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Traducíon en Español de Guanacaste Journal

Esperanza a través de la educación: Éxito del desarrollo de Base en Granada.

Autora Marinella Abbondati Mientras cenaban en Granada, Nicaragua en 2001, una familia holandesa sopesaba lo que podrían hacer para ayudar a la situación de ese país, cuya pobreza les afectó profundamente. Así nació La Esperanza, esta familia dejó fondos para proveer de material escolar, mochilas zapatos y gasto educativos para los estudiantes de las escuelas pobres en la zona de Granada. Un grupo de extranjeros y de nicaragüenses que colaboraban en dos pueblos cerca de Granada, aunaron fuerzas para recibir apoyo y la fundación que se llamó La Esperanza, fue constituida en el verano de 2002. Desde entonces, la organización ha crecido hasta cubrir cuatro pueblos de los alrededores de Granada. La Prussia, El Pochote, La Epifanía y Las Camelias. La educación sigue siendo la actividad principal pero el trabajo de la fundación se ha diversificado a otras áreas. Los voluntarios extranjeros son enviados a apoyar y ayudar a los profesores ACROSS THE CURRICULUM en las escuelas locales, mientras que otros enseñan inglés o ayudan en proyectos comunitarios o en la administración.
Las donaciones se canalizan también como recursos educativos. El mes pasado, La Esperanza celebró la inauguración de una biblioteca nueva en La Prussia, habilitada en dependencias del centro social, Casa La Esperanza. La biblioteca no solo proveerá del tan necesitado acceso a libros para los niños de la zona, sino que además se espera que sea usada por toda la vecindad. El trabajo de desarrollo de base, llevado a cabo por La Esperanza, también ha alcanzado el campo de los micro-créditos, financiando a mujeres para que comiencen su propio negocio desde casa. Como parte de un programa de cooperación con la mujer, las artesanías y productos hechos a mano por las mujeres, son vendidos en la oficina de la organización en el centro de Granada. Este mercadillo también atrae el interés de los extranjeros que nos visitan, por lo que la venta de productos cumple un doble propósito. Estos productos también se exportan a todo el mundo a través de antiguos voluntarios y otros patrocinadores internacionales. Los proyectos de micro-negocios posibilitan a las mujeres el ganar unos ingresos extras para sus familias, a través de un trabajo que se desarrolla cerca de su entorno y responsabilidades.
“Pero ello supone mas que un poco de pollo y verduras de más junto a su arroz y alubias” explica Pauline Jackson, directora de operaciones de La Esperanza. “ De verdad puedes ver la diferencia en estas mujeres. Se vuelven mas seguras de si mismas tras el acceso a este fondo económico. Caminan mas erguidas”, explica. Originaria de Australia, Jackson es la cara visible de La Esperanza en Granada, trabajando desde hace dos años de forma totalmente voluntaria.
La Esperanza sigue comprometida en su plan de costes operativos, cero. La administración y captación de fondos son llevadas a cabo por voluntarios para largas temporadas y patrocinadores, tanto en Granada como alrededor del mundo. La organización sobrevive gracias a las donaciones desinteresadas, no solo financieras sino también en especie, como equipamiento para instalaciones. Entre otras cosas, esto significa que La Esperanza a diferencia de muchas otras ONGs , solo pide a sus voluntarios que paguen sus gastos de viaje y subsistencia, ninguno paga por ofrecer su tiempo. Quizá no haya nada revolucionario en la propuesta de La Esperanza, y la organización no pretenda tener a un político corrupto, pero su éxito habla por ellos, remarcando la importancia de lo pequeño, desde la base desarrollan un trabajo con empeño y compromiso.